domingo, 28 de mayo de 2017

Mi ansiedad

Es domingo, son las cinco, qué me pasa? No, no me duele nada solo tengo ansiedad. La misma ansiedad de siempre. La ansiedad que me trae de vuelta a mi cama todos los días, solo somos las tres envueltas en una manera romántica e inseparable, mi cama, mi ansiedad y yo. Se está poniendo el sol y no puedo pensar en nada, no sé que me pasa, mis manos tiemblan y tengo tanto miedo que no puedo pensar, es el pánico que me acompaña todos los días y me encierra hasta que no pudo respirar. Mi ansiedad, la que hace que vea al techo sin ganas de hacer nada, la que hace que olvide quien soy y lo que mas deseo. La ansiedad que no me deja dormir y me hace volver loca. La ansiedad que nadie entiende y me hace tartamudear. La que retuerce mi estomago y hace latir mi corazón. Tengo tanto miedo que creo que me voy a volver loca, tengo la sensación de que estoy gritando hasta mas no poder, pero nadie me escucha. Una ansiedad que me ha hecho tan miserable e insuficiente, un desesperación que me hace odiarme tanto, al punto que me duela el corazón. Yo no quiero morir, no quiero hacerlo, no importa lo que pase, no quiero morir, y tengo mucho miedo, tengo demasiado miedo, mis piernas tiemblan con tan solo escribir esto. Mi ansiedad, mi ansiedad, mi ansiedad de toda la vida, la que me hace sentir exhausta hasta el infierno incluso cuando no muevo un dedo, la que me quita la motivación y me predice un rechazo de parte de los demás. A pesar de todas esas cosas no quiero morir, incluso cuando odio lo que soy, incluso cuando me revuelco en mi propia miseria y angustia, incluso cuando estoy harta de las misma cuatro paredes y me siento tan sofocada que parezco paranoica, incluso cuando me estoy muriendo de miedo que parece que voy a perder la razón. Aunque nadie confíe en mi, todos me rechacen y se harten de quién soy, incluso cuando siento envidia de los demás, envidia que consume mis ultimas ganas de ser quien soy, aun cuando me siento perdida en la vida y sumergida en un día a día absurdo que no permite mostrar mis verdaderos sentimientos, incluso cuando cierro mi boca y no digo lo que pienso a quienes quiero, incluso cuando actúo como si nada me importara para calmar mis nervios, a pesar de ese millón de razones y miedos de los cuales no entiendo nada y estoy confundida, creo que hay un uno por ciento de ganas de vivir y ser feliz. Por favor quiero dejar de sentirme miserable y saber que hago en el mundo. La nostalgia que cubre mis días... se siente tan pacífica... es bueno llorar de alegría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El invierno de mis 17 años

Me llamo Amy, tengo 17 años, no tengo cáncer ni ninguna enfermedad. Mi vida tampoco es muy interesante y mucho menos soy una chica magnific...